• 06/10/2017

    25 millones de abortos inseguros en el mundo cada año

    Cada año se realizan en el mundo 25 millones de abortos inseguros, según un estudio elaborado por la OMS y el instituto Guttmacher. En el se concluye, que el 97% de estos abortos peligrosos se producen en América Latina, África y Asia. Regiones en las que las leyes restrictivas sobre aborto se unen a las ineficaces o inexistentes políticas de prevención en relación a la salud sexual y reproductiva.

    Según señala Bela Ganatra, integrante del departamento de Salud Reproductiva de la OMS y una de las autoras del estudio  “Cuando las mujeres y las niñas no pueden acceder a servicios eficaces de anticoncepción y aborto seguro, hay graves consecuencias para su propia salud y la de sus familias. Esto no debería pasar”.

    Las mujeres que deciden interrumpir su embarazo, por las razones que sean, lo harán independientemente de  si es legal o no, por lo que recurrirán a métodos clandestinos e inseguros, que pueden resultar muy peligrosos como la introducción de objetivos o plantas en la vagina, o la ingesta de determinados fármacos en casa.  

    América latina, es una de las regiones cuyos países tienen las leyes más restrictivas sobre el aborto. Un ejemplo es El Salvador donde la interrupción voluntaria de embarazo está prohibida en todos los casos,  realidad que se repite también en Honduras o en México, en este último las restricciones en el acceso de la  mayoría de los estados hace que , en la práctica el aborto legal (en los pocos casos permitidos como la violación) no se realice, incluso se criminalice a las mujeres condenándolas a penas de cárcel.

    Esta situación ha provocado un aumento en  el numero de mujeres que recurren al aborto farmacológico con misoprostol . Sin embargo al ser obtenido ilegalmente (mercado negro, internet…) y sin prescripción ni  seguimiento médico alguno puede resultar peligroso y poner en riesgo la salud de las mujeres.

    Es cierto que existen ONGs  que luchan por el derecho al aborto legal y que  en países donde está muy penalizado,  ofrecen asistencia y acompañamiento (a través de internet o teléfono)  a mujeres que recurren al aborto farmacológico,  reduciendo así los riesgos y/o las complicaciones más graves que pudieran producirse. Sin embargo estas acciones localizadas y de corto alcance no son la solución a un problema mundial que no desaparece, apuntan los expertos de  la OMS.

    Según la OMS los aborto peligrosos se dividen entre los “menos seguros” que serían los que utilizan fármacos, y los  “nada seguros”  que serían los basados en la introducción de objetos, mezclas de hierbas, etc., en la vagina. Estos últimos representan el 14% del total de abortos peligrosos mundiales.

    La gravedad de estas cifras nos alerta de la necesidad de exigir políticas de salud pública que aborden la interrupción voluntaria del embarazo desde el ámbito de los derechos humanos, tal y como se expresa en numerosos tratados internacionales.

    En pleno siglo XXI, existe suficiente evidencia que nos demuestra  que la práctica del aborto legal en países que lo regulan y facilitan su acceso no sólo reduce su práctica sino que salva la vida de muchas mujeres.

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