• 08/02/2018

    La pornografía no puede sustituir la educación sexual

    Es peligroso e incluso trágico que la pornografía en muchos caso sustituya a la educación sexual, sigue habiendo una gran falta de información sobre el sexo, hay que educar sexualmente a los más jóvenes para que cuando accedan a contenido pornográfico sepan diferenciar sobre las relaciones sexuales, sobre que está bien y que está mal, que puede ser real y que no…

     En el porno hay muchos estereotipos sexistas, donde el machismo cada vez es mayor y es aquí donde está el peligro, porque se pueden normalizar expresiones machistas que no pueden ser toleradas, se suele exaltar al macho alfa, por lo que una persona joven que apenas sabe de sexo puede aprender ideas erróneas sobre las relaciones sexuales, donde se abandona el afecto y se incide en la sumisión de la mujer frente al hombre.

    Si no se tiene una buena educación sexual, que proporcione información y las herramientas necesarias a las personas para disfrutar del sexo de manera responsable y saludable, se corre el riesgo de reproducir la desigualdad que existen en este tipo de películas, donde casi todas las relaciones sexuales están basadas en la superioridad del hombre sobre la mujer.

    Debemos fomentar el amor, el conocimiento propio, debemos mejorar la toma de decisiones y la técnica de la comunicación entre las personas.

    Para tener una educación sexual sana es muy importante el papel que juegan las familias, amigos e incluso los medios de comunicación. Todos tenemos la responsabilidad de transmitir mensajes veraces y positivos sobre el sexo, debemos estar libres de cualquier discriminación por la orientación o identidad sexual que se tenga.

    Desde niños deberíamos oír hablar de la sexualidad como algo normal y no como algo que esta mal, se puede utilizar un vocabulario adaptado para cada edad, se debe dar naturalidad a algo que es tan natural como el propio sexo.

    Es muy importante que contestemos a las preguntas que recibamos de nuestros jóvenes. Los tabúes pueden retrasar el inicio de las prácticas sexuales, y además pueden provocar que estas sean menos libres e informadas. Es normal enfrentarse a las preguntas de nuestros hijos con vergüenza, pero debemos tratarlos con naturalidad, para que sepan que siempre tienen una puerta abierta.

    Hay que incorporar la sexualidad como algo normal, y hay que hablar de sexo, para que cuando busquen porno, no disfruten viendo un porno vejatorio y humillante para la mujer.

    Tiene que fomentarse también un aumento en la comunicación entre la pareja, para que la relación sea más fluida y abierta, que haga disfrutar a los dos por igual, hay que dejar la vergüenza a un lado para poder disfrutar de manera plena con la relación sexual. A mayor comunicación mayor placer sexual.

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