• 06/02/2019

    La prohibición del aborto afecta más a mujeres pobres ya que las ricas salen del país para abortar, mientras que las que no pueden permitírselo deben recurrir a prácticas clandestinas o verse obligadas a seguir con un embarazo no deseado.

    La severa restricción del aborto supone un grave problema de salud pública. Alrededor del 90% de mujeres en edad reproductiva viven en países donde el aborto está restringido. En países como El Salvador, Honduras, Haití, Nicaragua, Republica Dominicana y Surinam, el aborto está prohibido en cualquier circunstancia, incluso cuándo la vida de la mujer corra peligro.

    Anualmente se estima que unas 760.000 mujeres en América Latina y el Caribe reciben tratamiento por complicaciones obstétricas derivadas de intervenciones clandestinas y al menos un 10% de las muertes maternas en la región se deben a abortos inseguros.

    En México se estima que se realizan entre 750 mil y un millón de abortos clandestinos anuales. Abortos que en muchas ocasiones no cumplen condiciones sanitarias mínimas como instrumental no esterilizado o uso de hierbas por vía vaginal, lo que puede causar infecciones severas,.

    Para las organizaciones en defensa de los derechos sexuales y reproductivos, la prohibición del aborto y su penalización, conlleva la sospecha y criminalización de las mujeres que abortan. Incluso cuándo el aborto es producto de una complicación obstétrica. Así nos encontramos en la región decenas de mujeres presas por abortar; miles las obligadas a seguir con la gestación o las forzadas a recurrir a abortos clandestinos; y cientos las mujeres muertas por la negativa del personal sanitario a interrumpir su embarazo.

    Además, según denuncian estas organizaciones, los países donde el aborto esta restringido limitan también el acceso a métodos anticonceptivos modernos y políticas públicas de prevención del embarazo no deseado con información y educación sexual. Según datos de 2017 de la ONU, alrededor de 24 millones de mujeres en edad reproductiva en América Latina y el Caribe tienen una necesidad insatisfecha de contracepción moderna.

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