• 22/02/2016

    Zika, microcefalia y derechos sexuales

    ¿Qué es el Zika?

    El Zika es un virus transmitido por el mosquito Aedes Aegypti, también responsable del dengue y del chikunguya.
    Aunque el Zika ya existía, ha habido un rebrote de su actividad desde noviembre de 2015. Se ha llegado a extender en más de 30 países, principalmente en América Latina y el Caribe (26 países). La Organización Panamericana de Salud (OPS) calcula que habrá unos 2 o 3 millones de casos de Zika en Latinoamérica, de los cuales un millón y medio se hallan en Brasil y medio millón en Colombia.  Esta situación ha llevado a la agencia de salud de la ONU a decretar la alerta de salud pública desde el 1 de febrero.

    En México se han registrado 80 casos, más de la mitad en Chiapas. Entre ellos hay sies mujeres embarazadas, cuatro en Chiapas, una en Oaxaca y otra en Veracruz.

    La gravedad no la provoca el virus en sí, cuyo cuadro clínico es leve y pasajero (fiebre moderada, cansancio y molestias en la cara y articulaciones). De cada cuatro casos uno es asintomático.  

    La máxima preocupación por el Zika es su más que posible relación con la microcefalia, que afecta a los fetos de las mujeres embarazadas. Esto ha fomentado el debate sobre el aborto, especialmente en aquellos lugares donde no está despenalizado.

    Relación del Zika con la microcefalia

    Se está investigando la relación del virus del Zika con 2 enfermedades neurológicas, microcefalia en fetos y el síndrome de Guillain-Barre en jóvenes y personas adultas (que provoca debilidad del sistema inmunológico y, en el extremo, parálisis). La microcefalia consiste en un tamaño anormalmente inferior del cerebro, a consecuencia de otra enfermedad.

    La cabeza deja de crecer durante el desarrollo. Los fetos pueden nacer muertos o con daños irreparables. El Zika no sería el único probable causante. Pueden ser la genética o la exposición a otros agentes infecciosos o tóxicos durante el embarazo los que provoquen esta alteración del sistema nervioso central.  

    Hasta ahora todas las pruebas parecen concluir que sí que existe una relación, pero hacen falta más estudios y es difícil establecer la causa-efecto. En los casos analizados (sobre todo en Brasil), se halló el patógeno en muestras de tejidos del cerebro de los fetos con microcefalia, así como en el líquido amniótico. Pero no en los análisis de sangre ni en la orina.

    Sí se sabe que existe la vía de contagio madre-feto (se ha detectado la presencia del virus en la placenta de las mujeres infectadas). También ha habido dos casos demostrados de transmisión por vía sexual. Derechos sexuales y reproductivos.

    El pronóstico de la microcefalia puede ser tardío. Si bien la OMS afirma que la mayoría de las mujeres de las áreas en riesgo no se verán afectadas, hay que tener en cuenta que las ecografías no siempre detectan la microcefalia, especialmente la que se suele realizar en la semana 12. Si a esto se le suma que no en todos los países se cubre de forma gratuita, aumenta la dificultad de la detección. Es más probable detectar la microcefalia en la ecografía morfológica que se realiza en la semana 20. En este caso, los países con leyes de plazos podrían no cubrir el aborto si la mujer está fuera de los meses para abortar (caso de ley del aborto en México DF, hasta las 12 semanas). Es cierto que se podría alegar malformación del feto, pero entonces queda a la interpretación de un comité médico.

    En países como El Salvador, donde el aborto está castigado con hasta 12 años de cárcel, el gobierno está recomendando a las mujeres que no se queden embarazadas durante dos años (en Colombia la recomendación es de 6 meses). Esto no es fácil cuando el acceso a métodos anticonceptivos en muchos países es caro y la falta de educación sexual hace difícil evitar los embarazos no deseados, así como las enfermedades de transmisión sexual.

    Por este motivo, organizaciones como La Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos (RMMDR) y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) emitieron un comunicado pidiendo una respuesta desde los derechos sexuales y reproductivos. Exigen que se garantice el acceso a los métodos anticonceptivos y que las mujeres puedan decidir libremente si quieren continuar o interrumpir su embarazo. Para ello se necesita la despenalización del aborto en aquellos países donde sigue siendo ilegal. Es el caso de Chile, Haití, Nicaragua, Honduras o El Salvador. En la mayoría de los países de América Latina el aborto está completamente prohibido salvo en caso de violación.

    La OMS ha exigido que las mujeres que quieran interrumpir su embarazo por microcefalia tengan acceso a servicios de aborto seguro de forma legal.

    También ha recomendado que las mujeres que viajen a países en alerta por Zika donde el aborto es ilegal se informen de sus derechos. Tanto mujeres como hombres deben conocer la disponibilidad de métodos anticonceptivos en sus destinos para mantener relaciones sexuales seguras. En cuanto a otras recomendaciones, aunque el virus ha sido detectado en la leche materna, no existe evidencia de que se transmita por la lactancia. A las gestantes se les aconseja usar repelentes (no son perjudiciales para ellas ni para el feto), mosquiteras, etc.

    Finalmente, las buenas noticias. Aunque esta misma organización manifestó que se necesitan 50 millones para combatir el Zika y que hasta 2018 no habría una vacuna experimental, una farmacéutica acaba de lograr crear anticuerpos en ratones. Afirma que realizarán ensayos en humanos antes de que acabe el año.

     

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